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Historia y orígenes de Audio Network / Información sobre la empresa de bibliotecas musicales

La historia que se esconde detrás de Audio Network

En julio de 2011, Audio Network celebró su 10º aniversario, pero muchas veces los clientes, colegas y compositores nos preguntan cómo empezó la andadura comercial.
La historia se remonta al verano de 1999, cuando Robert Hurst y Andrew Sunnucks (cofundadores) se encontraban en Los Ángeles trabajando para un importante editor musical. Durante una reunión con un productor de prestigio, les pusieron las cosas especialmente difíciles con respecto a lo duro y complicado que resultaba conceder licencias musicales para cine y televisión. El productor dejó claro que la aprobación de licencias musicales era la parte más difícil del proceso de producción y que era una pena que los editores musicales en general no pensaran más en sus clientes.

Andrew y Robert se mostraron de acuerdo con él, pero debido a la complejidad de los acuerdos y contratos preexistentes con compositores y agentes de todo el mundo, no se podía encontrar una solución inmediata al problema.

Durante un largo vuelo de vuelta a casa desde Los Ángeles, hablaron largo y tendido sobre estos asuntos y llegaron a la conclusión de que la única manera de resolver el principal problema sería mediante la elaboración de un catálogo de música totalmente nuevo. Todos los derechos vinculados a dicho catálogo deberían mantenerse centralizados y, de ese modo, se podrían conceder licencias sin tener que enfrentarse a las restricciones tradicionales.

Además, este nuevo enfoque centrado en el cliente requeriría un modelo de suscripción sencillo. Al eliminar las barreras que impiden el uso de la música, los productores y editores tendrían libertad creativa para utilizar tanta música como se les antojase, y el uso adicional generaría mayores royalties por “comunicación pública” de radiodifusión tanto para la empresa como para sus compositores. Los royalties por comunicación son abonados automáticamente por las agencias de radiodifusión y no afectan al productor en modo alguno.

Ya de vuelta en el Reino Unido, el consejo de administración de la empresa de edición musical acogió este nuevo e innovador enfoque con un silencio sepulcral. Y así comenzó un proceso de 2 años tratando de averiguar cómo podrían poner el proyecto en marcha y a quién necesitarían para que la idea se hiciera realidad. Poco a poco, cada uno de los problemas se fue resolviendo hasta que estuvimos listos para despegar.

El primer problema era evidente: conseguir que los compositores se subieran al carro y crearan la música. El plan consistía en crear una biblioteca de producciones musicales de la mejor calidad que jamás se hubiera grabado, por lo que resultaba necesario contar con los mejores autores, productores e intérpretes. También teníamos el deseo de ser una empresa creativa, a cargo de personas creativas, así que elaboramos una lista con los compositores de nuestros sueños y les preguntamos si querían participar en la empresa.

Los primeros en entusiasmarse con la idea fueron las leyendas del jazz, Sir John Dankworth y Dame Cleo Laine, que no sólo se ofrecieron para participar como compositores sino que además aportaron la inversión económica inicial necesaria para que el proyecto arrancara. Rápidamente, se unieron a ellos otras estrellas de la composición, como Dame Evelyn Glennie, Tim Garland, Terry Devine-King y Paul Mottram.

Todos y cada uno de los compositores de la lista inicial decidieron participar y su compromiso y entusiasmo hicieron que todos los importantes inversores financieros se animaran a aportar el resto del capital necesario. La idea se hizo realidad en julio de 2001 y Audio Network vio la luz. 



Al principio, las cosas no resultaron fáciles. Los atentados del 11-S frenaron los vuelos de los músicos estadounidenses al Reino Unido, parte de la inversión inicial se evadió entre el pánico financiero global y los costosos procesos de grabar un catálogo de tipo mundial partiendo de cero supusieron una gran sequía de recursos.

Además, desde un principio quedó claro que no tenía sentido tratar de crear una cartera de clientes hasta que no tuviéramos música que ofrecerles. Los 3 primeros años pusieron a prueba la paciencia de los sufridores inversores que, a pesar de todo, mantuvieron la fe y conservaron su lealtad a la empresa. La plantilla de la empresa fue creciendo y casi todos los que empezaron con nosotros siguen formando parte de la plantilla a día de hoy. Al principio, los progresos eran lentos; la gente no estaba acostumbrada a trabajar de esta forma novedosa y sentían cierta desconfianza por si había gato encerrado, pero para 2003/04, el negocio superó la crisis y las agencias de radiodifusión y otras empresas de producción comenzaron a inscribirse.  



Como siempre que surge algo novedoso, el modo de hacer las cosas de Audio Network ha creado controversias en la industria musical. Se pensaba que los compositores obtendrían menos beneficios de este modo porque Audio Network no carga los derechos de sincronización (el pago inicial al productor por utilizar la música).

Con el paso del tiempo y el creciente éxito de los compositores de Audio Network, se hizo patente que este modelo de empresa funciona igual de bien para los compositores que para los usuarios de la música y la propia empresa. El acceso sencillo y directo a la música ha hecho que crezca este mercado que beneficia a todo el mundo. Todavía hay rastros de desconfianza, pero la mayoría ya acepta que es inevitable y necesario que surjan otras formas de trabajar dentro de la industria, en un mundo audiovisual que está en constante cambio. Y si todos nuestros compositores quieren seguir trabajando con nosotros, ¡será que estamos haciéndolo bien!

Han pasado más de 10 años y ahora Audio Network es un editor global con oficinas propias en la mayoría de los territorios clave y contratos de subedición en todo el mundo. Contamos con 70 miembros en la plantilla, 500 compositores y en torno a 40 candidaturas al día de compositores que quieren formar parte de nuestro equipo. Aunque la empresa actual no se parece demasiado a la del comienzo en ciertos aspectos, sigue siendo exactamente la misma y sus valores fundamentales no han cambiado en absoluto:

•    El valor de grabar la música nosotros mismos, contando con los mejores compositores, músicos e instalaciones posibles.
•    Facilitar las cosas a los clientes.
•    Establecer relaciones duraderas y cercanas con todo el mundo que colabora con la empresa.

Ahora el reto consiste en garantizar que el negocio siga adaptándose a los cambios que vaya experimentando la industria audiovisual. Tenemos nuevos planes e ideas apasionantes en el tintero, así que echa un vistazo a este espacio y podrás ver cómo empiezan a surgir en los próximos meses y años.

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